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Revista RSE
“Se pueden alcanzar las metas si te lo propones”
Protagonistas
Por: Corina Briceño B.
Fotografías: Thor Hué Trotta
La labor social de la compañía global Nokia ha levantado el futuro de jóvenes como Jennifer Azuaje, quien ahora estudia una carrera universitaria y tiene más de una meta por alcanzar.
Jenniffer Azuaje tenía 19 años cuando un amigo le comentó sobre el programa de Responsabilidad Social Empresarial de Nokia, llamado “Conéctate Venezuela.” La empresa, una de las más grandes proveedoras de telefonía celular, le colocó ese nombre en honor a su tan conocido lema universal que reza: “Nokia: Connecting people”.
Graduada de bachiller del Colegio José Avalos, Jeniffer no había obtenido el cupo en la carrera que deseaba estudiar en la universidad y por esa razón decidió reunir los requisitos necesarios para participar en “Conéctate Venezuela/Entra 21.” Esta iniciativa de índole social es un proyecto global que Nokia lleva a cabo desde el año 2000; actualmente funciona en 20 países en 5 continentes y contempla la capacitación de jóvenes en el sector de las tecnologías de información y comunicación (TIC’s) y la oportunidad de insertarse laboralmente. Más de 240.000 personas han sido beneficiadas con el programa en todo el mundo.
En Venezuela, está orientado a bachilleres entre los 18 y los 29 años de edad que no hayan podido ingresar al sistema educativo formal y residan en la Gran Caracas y los estados Anzoátegui y Carabobo. La Fundación Opportunitas, con el apoyo del programa Entra 21 del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo y la International Youth Foundation, coordina el programa desde hace más de dos años.
Jeniffer, oriunda de Caracas y proveniente de El Valle, quedó seleccionada y comenzó a asistir a clases todos los días durante tres meses. “Teníamos varias materias como, por ejemplo, habilidades para la vida, una de las que más me gustaba, porque allí discutíamos temas relacionados con la comunicación, el trabajo en equipo, el autoestima y la confianza en sí mismo”, destaca. Sin embargo, la clase más importante consistía en aprender a manejar la computadora de arriba a abajo, desde los programas básicos de Windows hasta el control de la información y la reparación de equipos y de teléfonos celulares.
A emprender se ha dicho
Una de las lecciones que más recuerda Azuaje trató sobre el valor de emprender un negocio o establecer una empresa. En la materia Competencias laborales y emprendimiento, se profundiza la importancia de conocer el mercado laboral, la cultura del trabajo y las estrategias para buscar un empleo, así como también conceptos básicos empresariales, la definición del plan de negocio y demás aspectos relativos.
Una de las presentaciones que hicieron para aplicar estos conocimientos, según cuenta Azuaje, consistió en crear una empresa imaginaria con nombre propio y hasta un logo corporativo. “Nos dividimos en equipos de trabajo y mi grupo y yo creamos una dulcería. Preparamos los dulces, le pusimos nombres diferentes y cada quien ejercía un cargo en la empresa. Hicimos una presentación y fue bastante gente a vernos”.
Al terminar esta etapa, los jóvenes hacen pasantías de un mes y medio para obtener su primera experiencia laboral relacionada con las TIC´s en una determinada empresa u organización. En el caso de Jennifer, fue recomendada por uno de los supervisores del programa para trabajar en la Fundación Opportunitas, donde se desempeñó como asistente de administración. Al terminar la pasantía fue contratada y trabajó allí durante casi dos años.
“Fue una muy buena experiencia porque se fortalece lo aprendido y también se adquieren nuevos conocimientos a través de la práctica que sólo se logran en el trabajo”, dice. Hoy en día confiesa que tuvo que retirarse para dedicarse por completo a los estudios. Una vez egresada del programa “Conéctate Venezuela” entró en el Colegio Universitario de Psicopedagogía y ya está cursando el segundo semestre de la carrera.
Jeniffer resalta que, tal como lo aprendió en el programa, en un futuro desea tener un consultorio propio para atender a los niños, una tarea que considera posible: “Si hubo algo que aprendimos es  que sí se pueden alcanzar las metas si te lo propones y yo creo en eso. He visto que varias personas logran tener su consultorio particular, lo que quiere decir que yo también podré hacerlo.”
“Conéctate Venezuela” benefició en esta primera etapa a más de 500 jóvenes con una tasa de inserción laboral de 54% a los 6 meses de finalizado el proyecto, de acuerdo con Gastón Guarrochena, gerente general de Nokia Venezuela. “Nuestra política es participar en iniciativas con metas a largo plazo”, dijo.
Aproximadamente 25% de los jóvenes retoman estudios formales luego de su participación en el programa como ocurrió en el caso de Jeniffer, lo que favorece la reinserción educativa. En esta primera etapa, 47 facilitadores de nueve organizaciones fueron capacitados para transferir este modelo de competencias.
Uno de los beneficios que Jeniffer obtuvo después de finalizar el programa, fue la capacidad de comunicarse más efectivamente. Dejó atrás el miedo escénico y ahora expone sobre cualquier tema delante de sus compañeros de clase sin pena alguna. A pesar de eso sigue siendo un poco tímida pero asegura tener más confianza en sí misma. Las presentaciones en Power Point son “pan comido” y su apego a la lectura, suele leer todo lo que tenga que ver con Psicopedagogía, se incrementó.
Con estos resultados, “Conéctate Venezuela” iniciará la segunda etapa del programa, dirigida exclusivamente a jóvenes con discapacidad motora. Una oportunidad que impulsará los ánimos de todos aquellos que deseen emprender un camino exitoso, tal como lo tiene planeado Jeniffer, quien recomendó el programa a varios de sus amigos que igualmente se prepararon para cumplir una meta tras otra y sembrar el liderazgo que Venezuela tanto necesita.
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Por: Corina Briceño B.
Fotografías: Thor Hué Trotta

La labor social de la compañía global Nokia ha levantado el futuro de jóvenes como Jennifer Azuaje, quien ahora estudia una carrera universitaria y tiene más de una meta por alcanzar.

Jenniffer Azuaje tenía 19 años cuando un amigo le comentó sobre el programa de Responsabilidad Social Empresarial de Nokia, llamado “Conéctate Venezuela.” La empresa, una de las más grandes proveedoras de telefonía celular, le colocó ese nombre en honor a su tan conocido lema universal que reza: “Nokia: Connecting people”.

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La paz laboral es productiva
Especial
Por: Scarlett Ascanio
Fotografías: Emilio Damas
Ilustración: Ernesto Brito
Un clima de conciliación entre trabajadores, empresarios y gobierno, fomenta el rendimiento empresarial y, por ende, el bienestar económico y social de un país.
Lo dicen los expertos en Recursos Humanos, en Gerencia y Responsabilidad Social; prácticamente todos los estudios de clima laboral afirman que las relaciones armoniosas entre trabajadores y empresarios contribuyen al desarrollo de la empresa. “Mayormente los empleados se quedan en una empresa por el clima laboral, por el buen trato que reciben de sus supervisores, por supuesto, los beneficios económicos son importantes, pero los empleados valoran el trato dentro de las organizaciones así como que los programas obedezcan a sus necesidades”, afirma Margarita Montero, directora de Alianza Social de VenAmCham.
En palabras simples, el rendimiento productivo y la competitividad están estrechamente ligados a la paz laboral. Lo contrario, la conflictividad interna, provoca que haya una disminución en la productividad y, por ende, menor capacidad económica.
Esto repercute en lo interno de la empresa, pero también hay grandes consecuencias en lo económico y social del país; pues si esa empresa deja de ser competitiva y próspera, lo más seguro es que deba recortar puestos de trabajo y engrose la ya gran estadística de desempleo de los países de América Latina.
Virgilio Levaggi, director regional adjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina y El Caribe, en su libro “Democracia y Trabajo Decente en América Latina”, estima que en la región hay un déficit primario de empleo formal (rural y urbano) próximo a 126 millones de personas (23 millones desempleadas y 103 millones en la informalidad), lo cual representa el 53% de la Población Económicamente Activa (PEA).
La disminución de esas tasas de desempleo en los países contribuye a su desarrollo y a la dinamización de la economía, en consecuencia al bienestar de los individuos y las sociedades.
Mirar hacia adentro
La meta es, entonces, crear trabajos decentes, de acuerdo con el concepto promovido por la OIT, según el cual, “es aquella ocupación productiva que es justamente remunerada y que se ejerce en condiciones de libertad, equidad, seguridad y respeto a la dignidad humana”.
Es aquel que respeta los principios y derechos laborales fundamentales, que permite un ingreso digno y proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de cualquier tipo, con protección y diálogo social.
Ese tipo de empleo de calidad, dice Levaggi, “sigue siendo el medio principal a través del cual las  personas definen la propia identidad y su posición en la comunidad, pues aquel permite participar en la vida productiva de una sociedad y tener ingresos, contribuye con la autoestima y la realización personal, provee prestigio social y facilita la participación cívica y política de los ciudadanos”.
Este tipo de empleo es relativamente sencillo de lograr, pero requiere una enorme voluntad de parte de empresarios y trabajadores para cumplir con ciertos principios y mantener un clima de paz laboral.
Patricia Escalona, consultora organizacional, experta en temas de Recursos Humanos, señala que del lado de las empresas es tan simple como “dignificar al trabajador, hacerlo sentir que hay justicia, que puede crecer dentro de la empresa y que es un ser humano valioso”.
Mucho tiempo han dedicado las empresas, en los últimos años, a hacer Responsabilidad Social Empresarial dirigida, fundamentalmente, a sus audiencias externas, comunidades aledañas y grupos de interés. Es imprescindible mirar también hacia adentro. “La caridad empieza por casa, con el compromiso de las empresas con sus trabajadores”, expresa Escalona. A esto Margarita Montero agrega: “Los trabajadores representan la comunidad dentro de la empresa. Los empresarios no deben agotarse buscando afuera lo que desde hace tiempo ya está dentro”.
Es decir, es fundamental implementar un programa de Responsabilidad Social Interno (RSI) que va desde el cumplir con las legislaciones laborales hasta el acuerdo e implementación de contratación colectiva.
No es tan complicado. Escalona asegura que las empresas están muy claras en la importancia de los empleados; aunque son aquellas con cierta infraestructura, con departamentos bien estructurados, las que más cuidan este aspecto.
Sin embargo, expresa Montero: “La empresa está viviendo cambios en su “contrato social” con la sociedad venezolana y eso se expresa fundamentalmente en el ámbito de las relaciones y de lo subjetivo. Ello significa que la sociedad venezolana, los trabajadores y su familia en el círculo más íntimo, esperan cambios en las maneras de relacionarse desde lo humano, en los ritos cotidianos y la afectividad, hasta la manera como se comparten los roles y responsabilidades o los beneficios”.
Buenas prácticas
La Responsabilidad Social Interna comienza, explica Montero, con la promoción de diagnósticos para conocer las necesidades de los empleados, de forma frecuente para poder actuar oportunamente ante los cambios.
“En la actualidad, según estudios en RSI liderados por Mireya Vargas, asesora de Alianza Social, los colaboradores se preocupan por su empleo, la educación de sus hijos y la inseguridad. El trabajador apalanca a su familia. El aspecto legal es otra preocupación de los trabajadores quienes aprecian asesorías en la materia”, afirma la vocera de la institución próxima a celebrar su décimo aniversario. Una vez obtenidos esos resultados y conocidas ampliamente las necesidades de los empleados, las empresas pueden aplicar algunos principios como la justicia organizacional, que se traduce en aplicar procedimientos justos que sean conocidos y entendidos por todos los empleados. “Se trata de que todos conozcan las reglas y procedimientos, haya las mismas posibilidades de desarrollo, igualdad de oportunidades, y esto sea transparente”, explica Escalona.
También se debe desarrollar una comunicación permanente de todo cuanto sucede en la empresa, y que contribuya a generar un sentido de permanencia y un compromiso de parte de los trabajadores hacia su lugar de trabajo. Inclusive, dice Escalona, si es necesario, compararse con la competencia para que los trabajadores caigan en cuenta de las diferencias.
Parte de esa comunicación debe ser un diálogo bipartito, para que la conversación sea el campo de acción entre trabajadores y empresarios; y su máxima expresión serían los acuerdos parciales y los contratos colectivos, expresa Alfredo Padilla, director del Instituto Nacional de Estudios Sindicales (Inaesin). Ese diálogo debe conllevar también a que los trabajadores sean co-partícipes de las decisiones importantes. “Por ejemplo, los programas de racionamiento eléctrico, la previsión de riesgos laborales y seguridad, muchas de las decisiones importantes deben ser consensuadas entre trabajadores, a través de su representación que son los sindicatos, y los empresarios”, aclara Padilla.
Otro principio que coadyuva es la formación permanente y el crecimiento profesional y personal de los individuos pues condiciona la empleabilidad. De allí, dice Padilla, que sea necesario incluir en ese programa de RSI las oportunidades de crecimiento intelectual y personal de los colaboradores.
Por otro lado, la justicia de género también es un elemento importante: hombres y mujeres deben tener las mismas oportunidades y posibilidades en la empresa. El respeto a la diversidad y la no discriminación de ningún tipo, no sólo de género, sino también racial, sexual y de clase, es apreciado por los trabajadores.
Claro está que, indiferentemente de los beneficios adicionales, es imprescindible que se garanticen los derechos humanos del personal de una empresa “respetando primeramente las  leyes que conciernen al bienestar de los trabajadores, asimismo fomentando la tolerancia, es decir, el respeto por las diferencias, promoviendo la igualdad de oportunidades, fomentando la  inclusión, la equidad de género, tomando en consideración a los colaboradores con discapacidad, fomentando la conciliación laboral y familiar”, según expresa Montero.
En la práctica, además de contar con un contrato colectivo que satisfaga las necesidades de los trabajadores, cumplir con las legislaciones laborales, Montero recomienda: consultorías legales gratuitas, fomento de la conciliación laboral y familiar, potenciación del emprendimiento, apoyo a los colaboradores en situaciones difíciles, programas internos de capacitación para hijos y familiares en aras de potenciar la consolidación del núcleo familiar.
En resumen, todos los beneficios y programas no contemplados en el marco legal que le sea posible brindar a la empresa.
“Las buenas prácticas con los colaboradores pueden comenzar desde lo sencillo: con la cordialidad, desde conocer a los colaboradores por su nombre, saludarles y tomarles en cuenta con autenticidad, compromiso, consideración y respeto, hasta desarrollar programas internos que vayan más allá de la contratación colectiva”, agrega Montero.
Entre tres
Según Alfredo Padilla, director del Instituto Nacional de Estudios Sindicales (Inaesin), para que se logre la paz laboral es necesario el respeto al sistema de relaciones laborales inspirado en 1919, con la fundación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Ese sistema se establece con el respeto a las libertades sindicales y a la canalización de los conflictos mediante canales pacíficos, de diálogo y negociación tripartita, es decir, entre gobierno, empresas y trabajadores.
Así mismo, el trabajo decente que promueve la OIT se basa en por lo menos seis ejes, que dependen también de las buenas relaciones y disposición de esa tripartita:
1 El empleo como parte central de políticas económicas y sociales más integradas.
2 La dinamización de lo local como un factor de desarrollo y generación de empleo.
3 La aplicación de la normativa laboral, especialmente los convenios fundamentales del trabajo.
4 Un entorno macroeconómico y legal conducente a altas tasas de inversión y creación de empresas sobre todo micro, pequeñas y medianas.
5 Ampliación de la cobertura de los sistemas de protección social.
6 El diálogo social como instrumento de definición de políticas y de solución de conflictos.
Hazlo conmigo
La empresa puede invitar a sus empleados a participar en los programas de RSE que lleven a cabo, pero nunca imponer esa participación. Margarita Montero, directora de Alianza Social VenAmCham, afirma que para que el voluntariado se desarrolle, y cumpla los objetivos de potenciar el liderazgo individual y grupal y alinee valores de la empresa, debe tener políticas claras.
La motivación y promoción son fundamentales en el proceso para lograr la identificación de los colaboradores con las iniciativas de RSE de la empresa. También lo es escuchar sus expectativas al respecto. “Para lograr esto la empresa así como se esfuerza por generar confianza hacia sus públicos externos debe hacer lo mismo con sus públicos internos. La credibilidad es esencial. El voluntariado no puede ser una actividad impuesta”, finaliza la vocera.

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Por: Scarlett Ascanio

Fotografías: Emilio Damas

Ilustración: Ernesto Brito

Un clima de conciliación entre trabajadores, empresarios y gobierno, fomenta el rendimiento empresarial y, por ende, el bienestar económico y social de un país.

 

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En Cargill todos están “Engranados”
Iniciativas
Por: Elisa Vásquez V.
Fotografías: Patricia Rosendo
El edificio Parque Cristal encierra dentro de sí el ambicioso mundo de los negocios. Hombres y mujeres encubiertos en sus exquisitas vestimentas recorren pasillos y oficinas; en los ascensores se habla de relaciones laborales, y en sus cafetines se conversan detalles que propician la productividad de organizaciones. Lo que pocos saben es que allí, dentro de esa burbuja empresarial, un proyecto lleno de sueños, cariño y humanidad, se lleva a cabo: Engranados, dedicado a la educación de personas con discapacidad para su posterior inserción en el mundo laboral. Este programa piloto, creado dentro de la empresa Cargill, nació de las políticas de Responsabilidad Social Empresarial de esta organización, y desde hace más de dos meses prepara a 11 personas en distintas áreas de orden administrativo.
Grandes aspiraciones
Iris Meza, directora de recursos humanos de Cargill, es considerada por muchos la “madre” de Engranados. Explica que antes de la creación del programa se buscaba simplemente reclutar recurso humano que cumpliera con las exigencias de la Ley para las Personas con Discapacidad.
En ese momento se evidenciaba en algunos de los nuevos trabajadores una falta de preparación con respecto a tareas específicas, situación que hizo a Iris Meza, junto con un equipo multidisciplinario, preguntarse: “¿Por qué tengo que esperar que alguien más prepare a las personas que van a trabajar en esta organización?”
Con la ayuda de la Asociación para el Desarrollo de Educación Especial Complementaria (Asodeco) se pensó en realizar el proyecto en la planta de Maracaibo de Cargill, y también se consideró habilitar un espacio en la sede de Asodeco. “¿Y por qué no en nuestras instalaciones de Parque
Cristal?”, se preguntaron, y la idea fue apoyada por la alta gerencia de Cargill de manera abrumadora y poco esperada.
Según Meza, el hecho de que se lleve a cabo en la sede corporativa de Cargill en Caracas produce un conjunto de ganancias secundarias para las personas de Engranados y para el resto de los empleados de la empresa, ya que les ha permitido a todos conocer una realidad distinta a la propia.
Para Ramón Sosa, director de asuntos corporativos de Cargill, es importante que se valore tener Engranados cerca de las oficinas. “Es un ejemplo para muchas empresas. Ya que a veces queremos encargar a alguien más de lo que debemos hacer nosotros”, resalta Sosa.
Engranados en acción
Con la asistencia de un equipo de profesionales de Asodeco, los 11 estudiantes terminarán su preparación cuando alcancen un año de aprendizajes, aunque para la empresa ya están asimilados bajo la figura de empleados. Ana Penabad, coordinadora de recursos humanos de Cargill, explica que las personas beneficiadas por el programa cumplirán durante todo el proceso con normas iguales a las que siguen el resto de los trabajadores, lo cual facilita su integración al mundo laboral.
“Tienen un horario de 8 a 5, almuerzan en el comedor, y gozan de los beneficios que tienen todos los empleados de Cargill”, aclara Penabad.
Los beneficiados comenzaron por recibir una inducción a la empresa, en la cual se les explicaba en qué consistían las labores de Cargill, cuáles eran sus valores y cuáles eran las funciones de sus empleados. Posteriormente, los estudiantes cursarán módulos sobre archivo, fotocopiado, atención al público, mensajería, relaciones laborales y algunas herramientas como el lenguaje de señas.
Ana Penabad aclara que los empleados de Cargill participan activamente en Engranados. “Si les enseñamos cómo archivar, les llevamos a alguien de esa área para que les explique cómo se archiva en Cargill, así se propician las relaciones entre todos los empleados”, explica Penabad.
Penabad y Meza aseguran que el programa va cambiando de acuerdo a las exigencias del grupo; ambas coinciden en que los chicos han aprendido más rápido de que trabajen en nuestras  instalaciones, se relacionen con nuestros empleados, y comiencen a vivir una vida laboral más cercana a la del resto de las personas, ha incentivado su aprendizaje de una manera mucho más efectiva”, resalta Meza.
Gabriela Lara, de 23 años de edad, es beneficiada por Engranados. Cuenta que le gusta mucho aprender el lenguaje de señas, ya que tiene una hermana con discapacidad auditiva y ahora puede comunicarse mejor con ella. Lara nunca había entrado al mundo laboral y admite que luego de terminar el curso aspira a trabajar en la dirección de recursos humanos. “Sueño con tener mi propia oficina y mi propia computadora”, confiesa la estudiante de Engranados.
Leonardo Durán, de 28 años de edad, también participa en el programa. Anteriormente había trabajado en otras empresas, pero luego de un tiempo era despedido porque no se consideraba su discapacidad. “Me gustaría trabajar en la parte de publicidad de Cargill”, cuenta Durán, quien cree que este programa va a ser muy importante para él y su familia.
Ganancias intangibles
Aunque el proyecto nace a partir del cumplimiento de las legislaciones venezolanas, Cargill quiere llegar más allá. “Nosotros estamos buscando la manera de que ellos sean productivos, y no incorporarlos sólo porque lo pide la ley”, explica Ana Penabad.
Iris Meza resalta que la ganancia de este proyecto no puede expresarse en números. “Puedo ponerle costos a la inversión, al uso de los espacios, al personal, pero la expresión monetaria no están en el mismo orden de las verdaderas ganancias. Nosotros estamos ayudándolos a construir un proyecto de vida, y si quisiéramos medir el éxito del programa, para ellos y sus familias,
ya es exitoso”, resalta Meza.
Ramón Sosa admite que no es fácil que un proyecto de esta envergadura se lleve a cabo en muchas compañías; sin embargo, el grupo encargado de Engranados espera aumentar su cantidad de alumnos, y en aproximadamente dos años compartir el programa con otras empresas, de manera de que más personas con discapacidad y organizaciones se beneficien.
Engranajes inclusivos
•Cargill tiene en su planta 25 personas con algún tipo de discapacidad.
•11 personas pertenecen a Engranados.
•14 personas tienen puestos de trabajo actualmente.
•El proyecto contó con una planificación de tres años.
•El programa tiene dos meses y medio, y transcurre a manera de piloto.

iniciativaed4_detalle4Por: Elisa Vásquez V.

Fotografías: Patricia Rosendo

El edificio Parque Cristal encierra dentro de sí el ambicioso mundo de los negocios. Hombres y mujeres encubiertos en sus exquisitas vestimentas recorren pasillos y oficinas; en los ascensores se habla de relaciones laborales, y en sus cafetines se conversan detalles que propician la productividad de organizaciones. Lo que pocos saben es que allí, dentro de esa burbuja empresarial, un proyecto lleno de sueños, cariño y humanidad, se lleva a cabo: Engranados, dedicado a la educación de personas con discapacidad para su posterior inserción en el mundo laboral. Este programa piloto, creado dentro de la empresa Cargill, nació de las políticas de Responsabilidad Social Empresarial de esta organización, y desde hace más de dos meses prepara a 11 personas en distintas áreas de orden administrativo.

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Sigo apuesta por profesionalización y desarrollo humano
Iniciativas
Por: Carjuan Cruz
Fotografías: Manuel Ricardo Pérez
Con el auge de la responsabilidad social también aumentó en las empresas una corriente de beneficios a sus propios trabajadores, sumada a aquellos dirigidos a la comunidad. Y ambos se integran. Por un lado, los empleados participan como voluntarios en los proyectos sociales para vecinos; y por otro, también son favorecidos en iniciativas similares de la compañía destinadas a su propio personal.
El resultado es a corto plazo. Mientras los trabajadores se sienten más identificados y valorados por la empresa en la que laboran, generan más productividad. Un personal más atendido suele incrementar su eficiencia en la compañía.
En la isla de Margarita, en el estado Nueva Esparta, hay una empresa que está avanzando en ese objetivo: “Como trabajadores tenemos un alto sentido de pertenencia”, cuenta Manuel González, coordinador del departamento de Capital Social de Sigo. “Obtuve un diplomado en habilidades gerenciales”, agrega González. “Esto gracias a la Universidad Corporativa de Sigo”. Se trata de una institución que funciona en la misma sede de la empresa, en el estado Nueva Esparta que dicta programas de formación para los empleados.
Éste es un proyecto originario de la proveeduría Sigo, en el que se ofrecen cursos gratuitos de desarrollo profesional que van desde carreras técnicas especializadas en carnicería o charcutería, hasta los diplomados en gerencia.
“La compañía lo ofrece, y nos dice, ‘tómenlos; si se quedan como personal de la compañía ejercerán esos conocimientos aquí, y si no, los podrán utilizar en otra parte”, relata González.
La utilidad del altruismo
Para Irene Chávez, gerente y creadora de la unidad de capital humano de Sigo, los programas dirigidos a los trabajadores hacen que ésta sea una empresa comprometida con su personal, además de con la comunidad.
Explica que para la compañía esto no representa una pérdida, sino todo lo contrario: “Con estas iniciativas logramos un aumento de identificación del público con la empresa. A la gente le gusta saber que una compañía no está sólo para vender bienes y servicios, sino también que acompaña al desarrollo de la gente, tanto a lo interno como a lo externo”. Éste, agrega, es un aval para alcanzar una imagen positiva en el público; “se traduce en aumento de clientela gracias a una mayor identificación con la marca”, dice la ejecutiva.
Según expresa Chávez, Sigo tiene diversos programas de distinta índole –ambiental, cultural, y de emprendimiento-, con los que esta empresa “intenta darles a sus trabajadores beneficios más allá de los exigidos por la ley”. Así, las atenciones ofrecidas por esta empresa se pasean por una gama que va desde una charla nutricional hasta la nombrada universidad corporativa.  “Englobamos una serie de talleres y operativos sobre educación nutricional, hábitos de salud, oferta de  programación para su tiempo libre, actividades recreativas y deportivas, como por ejemplo la formación de la coral”, relata la gerente.
Pero es con la universidad corporativa con lo que Sigo apuesta a fomentar el conocimiento de los trabajadores, “no sólo por el tema ocupacional y profesional, sino para dar la continuidad a la formación en desarrollo humano”. Esta proveeduría viene adelantando desde hace más de cinco años un programa de maestría que contempla distintos talleres de desarrollo personal para que el trabajador observe su potencial e invierta tiempo para su autodesarrollo.
Con esta idea la empresa ha ido mutando el concepto de evaluaciones. Ahora funciona por objetivos, “cada empleado es medido por efectividad en un plano operativo”, explica Manuel González. Según este trabajador, él ya ha sido evaluado de esta manera, con resultados positivos. “La mayoría está contenta”, asegura refiriéndose al ambiente laboral.
En la última encuesta de clima organizacional que se realizó en las sedes que la empresa tiene en Margarita, Barcelona, Maturín y Paraguaná, Sigo obtuvo buenos resultados. La gerente de capital humano señala que en esa evaluación “los trabajadores indicaron que la empresa les da atención integral a ellos y a sus hijos”.
Pero para Chávez, aún todavía hay camino por recorrer. “Obviamente aún faltan cosas por mejorar, pero siento que el trabajador reconoce la intención que tiene la empresa de tener un buen balance social”, dice la ejecutiva. Sigo espera que tanto sus trabajadores, como los vecinos, proveedores, y también sus clientes, estén comprendiendo el compromiso que intenta asumir. Al igual que muchas otras empresas, busca complementar lo interno con el entorno, entre su deber social y el propio negocio.
Los planes para los empleados abarcan tres ámbitos:
- Educación
- Ambiente
- Emprendimiento
Se desarrollan dos programas especiales:
“Sigo Saludable” engloba una serie de charlas y operativos sobre educación nutricional, hábitos de salud, oferta de programación para el tiempo libre, actividades recreativas y deportivas.
“Sigo Sembrando Futuro” programa que reúne acciones dirigidas a fortalecer valores para la vida.
Planes específicos de Sigo para el trabajador
“Desarrollamos en la actualidad un convenio con Unicef para la formación de multiplicadores de información sobre materia vinculada a la protección de los derechos de los niños (lactancia materna, VIH y sida, trabajo infantil, violencia domestica”, explica Irene Chávez.
Los trabajadores voluntarios que se certifican como facilitadores por Unicef, hacen réplicas de esta información en su espacio laboral, familiar y comunitario. “Igualmente bajo este programa, desarrollamos planes vacacionales para los hijos de los trabajadores, en los cuales se fomentan valores claves y cultura preventiva y ecológica, así como talleres de arte infantil para los más pequeños”, agrega.
También desarrollan, de acuerdo con lo dispuesto por Ley Orgánica Contra el Tráfico Ilícito de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Loctisep), el programa “Siembra valores preventivos”, a través de un comité laboral que certifica la Oficina Nacional Antidrogas (ONA).

iniciativased4_detalle1Por: Carjuan Cruz

Fotografías: Manuel Ricardo Pérez

Con el auge de la responsabilidad social también aumentó en las empresas una corriente de beneficios a sus propios trabajadores, sumada a aquellos dirigidos a la comunidad. Y ambos se integran. Por un lado, los empleados participan como voluntarios en los proyectos sociales para vecinos; y por otro, también son favorecidos en iniciativas similares de la compañía destinadas a su propio personal.

 

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39 años llevando Sonrisas Brillantes, para lograr Futuros Brillantes
Iniciativas
El programa “Sonrisas Brillantes, Futuros Brillantes”, mejor conocido en Venezuela como Plan Escuela, se implementó en 1971 por Colgate- Palmolive con el objeto de facilitar charlas educativas en instituciones públicas y privadas, a fin de ayudar a prevenir efectivamente la aparición de caries dental y enfermedades periodontales desde la infancia. Desde entonces, lleva un importante mensaje sobre el cuidado bucal a los niños y niñas en edad escolar (de 6 a 9 años de edad), quienes reciben los conocimientos y herramientas necesarias para mantener una sonrisa sana y disminuir la incidencia de enfermedades bucales en nuestro país. Diariamente, Plan Escuela promueve educación preventiva, entrega material didáctico en distintos colegios y apoya a organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y fundaciones como: Fundación del Niño, Hospital Ortopédico Infantil y Museo de los Niños. Actualmente cuenta con el aval del Ministerio del Poder Popular para la Educación, el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el Colegio de Odontólogos de Venezuela.
El Programa Plan Escuela ha atendido a más de 13 millones de niños y niñas, gracias al arduo trabajo que realizan sus representantes en Caracas, Valencia y Maracaibo, quienes no sólo se involucran con los estudiantes y maestros de Educación Básica en todo el país, sino también con los odontólogos, higienistas, familiares y comunidad en general, para que más personas puedan mantener una adecuada higiene bucal. Para mayor información comunicarse con Relaciones Institucionales y RSE de Colgate-Palmolive C.A. Telf.: (0212) 610-4711

El programa “Sonrisas Brillantes, Futuros Brillantes”, mejor conocido en Venezuela como Plan Escuela, se implementó en 1971 por Colgate- Palmolive con el objeto de facilitar charlas educativas en instituciones públicas y privadas, a fin de ayudar a prevenir efectivamente la aparición de caries dental y enfermedades periodontales desde la infancia. Desde entonces, lleva un importante mensaje sobre el cuidado bucal a los niños y niñas en edad escolar (de 6 a 9 años de edad), quienes reciben los conocimientos y herramientas necesarias para mantener una sonrisa sana y disminuir la incidencia de enfermedades bucales en nuestro país. Diariamente, Plan Escuela promueve educación preventiva, entrega material didáctico en distintos colegios y apoya a organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y fundaciones como: Fundación del Niño, Hospital Ortopédico Infantil y Museo de los Niños. Actualmente cuenta con el aval del Ministerio del Poder Popular para la Educación, el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el Colegio de Odontólogos de Venezuela.

 

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Repsol apoya a personas con discapacidad a través de Fundaprocura
Iniciativas
Como parte de su compromiso con la sociedad, Repsol apoyó por tercer año consecutivo a personas con lesiones en la médula espinal u otras discapacidades motoras, a través del programa denominado “Ruedas de Libertad” de la Fundación Pro-Cura de la Parálisis, institución dedicada a proporcionar asistencia integral a personas que requieren de una silla de ruedas para su movilización y que no disponen de medios y recursos necesarios para recibir los tratamientos requeridos para aligerar su condición.
Repsol es consciente de la función social de su negocio e invierte en proyectos interesantes a nivel mundial, que contribuyan a mejorar la calidad de vida de grupos menos favorecidos o en riesgo de exclusión, con la finalidad de incrementar sus posibilidades de integración en la sociedad. Estos proyectos son desarrollados generalmente de la mano de organizaciones especializadas en atender a estos colectivos como es el caso de Fundaprocura.

Noticiased4_detalleComo parte de su compromiso con la sociedad, Repsol apoyó por tercer año consecutivo a personas con lesiones en la médula espinal u otras discapacidades motoras, a través del programa denominado “Ruedas de Libertad” de la Fundación Pro-Cura de la Parálisis, institución dedicada a proporcionar asistencia integral a personas que requieren de una silla de ruedas para su movilización y que no disponen de medios y recursos necesarios para recibir los tratamientos requeridos para aligerar su condición.

 

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Covencaucho trabaja en la generación de empleo productivo
Iniciativas
En nuestra entrega anterior esbozamos el programa de responsabilidad social de Covencaucho.  Ahora expondremos las actividades referidas a la generación de empleo productivo a través del establecimiento de Empresas de Producción Social. En este sentido, Covencaucho ha presentado ante diferentes instancias del Gobierno Nacional y Estadal un programa para transferir a empresas de propiedad colectiva, actividades en el área de comercialización, servicios y procesos industriales.
Durante este proceso de transferencia de tecnología y formación, estas empresas han recibido de Covencaucho conocimientos en el área técnica y administrativa, generando así puestos de trabajo con personal altamente preparado y motivado. Hasta la fecha se han establecido 30 empresas comerciales y de servicio, más otras cinco empresas de Producción Social para el reencauche de neumáticos; esto ha generado exitosamente 317 empleos directos en las primeras y otros 34 en las segundas.
El giro industrial y comercial de tales empresas está garantizado sobre la base de la clientela, materia prima, equipos, procesos, formación, tecnología y asistencia técnica que Covencaucho aporta a tales emprendimientos.

En nuestra entrega anterior esbozamos el programa de responsabilidad social de Covencaucho.  Ahora expondremos las actividades referidas a la generación de empleo productivo a través del establecimiento de Empresas de Producción Social. En este sentido, Covencaucho ha presentado ante diferentes instancias del Gobierno Nacional y Estadal un programa para transferir a empresas de propiedad colectiva, actividades en el área de comercialización, servicios y procesos industriales.

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