| Liderazgo emprendedor |
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Los parques empresariales de Dubai, por ejemplo, tienen un puerto libre de impuestos, una legislación que favorece la plena liberalización del comercio y una elevadísima capacidad de atracción de empresas de todo el mundo. Esto hace de este país un importante centro de negocios mundial pero no un país emprendedor. Los centros de I + D de las empresas que hacen negocios en Dubai, permanecen en sus países de origen. Dubai ofrece un lugar más barato para hacer transacciones, pero no tiene clústeres innovadores. Los residentes extranjeros van a ganar dinero, están allá transitoriamente y luego retornan a su país de origen y allí siguen innovando. Peor aún es la situación del resto de países árabes donde la iniciativa empresarial y la innovación son prácticamente inexistentes. La traducción de libros es mínima, el número de patentes registradas prácticamente nulo, el analfabetismo tiene uno de los porcentajes más altos del mundo, la educación es sólo memorística, no hay investigadores relevantes y ninguna universidad está entre las 500 mejores del mundo. Igualmente, en la mayoría de estos países no hay libertad de expresión, ni libertad académica, ni transparencia gubernamental, ni libertad para las mujeres, y se restringen muchísimo los permisos de residencia a los extranjeros. Si, como nos dicen Collins y Moore, los emprendedores se mueven por el deseo de independencia, por la voluntad de rehuir las figuras de autoridad y las estructuras jerárquicas para ir a buscar la realización de sus ideas y proyectos, se entenderá por qué en estos países es tan difícil la innovación. En su libro "Start-Up Nation", Dan Senor y Saul Singer explican las razones por las que lsrael, un país de 7'1 millones de habitantes, sin recursos naturales y rodeado de enemigos y amenazas, se ha convertido en el país con la intensidad innovadora y emprendedora más grande del mundo. En la jerga empresarial, una Start-up es una empresa de reciente creación, asociada a la innovación y el desarrollo de las nuevas tecnologías y con grandes posibilidades de crecimiento. Pues bien, Israel es el país con la mayor concentración de start-ups del mundo, líder mundial en dólares de capital riesgo recaudados por cápita, con un importante liderazgo en la comunidad académica internacional y líder mundial en porcentaje del PIB destinado a I + D. Por este motivo, los autores la denominan una nación Start-Up. Desde su creación, Israel descubrió "las riquezas" de la escasez y no le quedó otro remedio que apostar por el capital humano y los valores de la cultura del trabajo, la autoexigencia, la creatividad y la especialización en la calidad. En este caso, la innovación no fue fruto del azar, sino de la más dura necesidad. La adversidad alimenta el ingenio y el miedo a perder puede ser más fuerte y más movilizador que la esperanza complaciente de ganar. Por este motivo, del mismo modo que hay países que convierten todas las oportunidades en fracasos, hay otros que convierten las amenazas y dificultades en oportunidades. La pulsión vital para la supervivencia puede ser también pulsión para triunfar tanto a nivel personal como nacional. En el caso de Israel hay un cierto orgullo al demostrar que las ganas de superación y la permanente amenaza existencial puede ser una inmensa fuente de energía creativa. Según los expertos, todas las empresas con éxito comparten un elemento en común, el hecho de explicitar un propósito central definido. Es decir, el conjunto de razones fundamentales de su existencia, más allá de ganar dinero. Israel ha desarrollado una estrategia similar a las de las empresas de éxito. Según la historiadora Barbara Tuchman, "Israel puede tener muchos problemas, pero también tiene una gran ventaja: un propósito común. Es posible que los israelíes no gocen de gran prosperidad... o de una vida tranquila. Pero tienen lo que suele perderse con la prosperidad: una motivación ". Ahora bien, no basta con motivación e ideas para alcanzar la innovación. Hacen falta también una mentalidad orientada a la consecución de objetivos y la aceptación cultural por parte de las instituciones del país de la necesidad de asumir riesgos, de cuestionar lo establecido, de desafiar las convencionalidades. Israel es pequeño, pero piensa en grande. Trabaja con un enfoque global y ha penetrado en mercados alejados y exóticos. Tres preguntas obligadas: ¿Puede ser Cataluña un país Start-Up? ¿Podremos llegar a tener un propósito común? ¿Tenemos suficiente coraje como para superar las adversidades? Josep M. Lozano es Editor de www.josepmlozano.cat, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de ESADE, investigador senior en RSE del Instituto de Innovación Social y miembro del equipo académico de la Cátedra de LiderazgoS y Gobernanza Democrática. Este artículo se publicó originalmente en Persona, empresa y sociedad, blog editado por el autor y se reproduce bajo su autorización en esta página web. @revista_rsevzla
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¿Necesitamos individuos y organizaciones emprendedores o países emprendedores? El interés por la emprendeduría en la teoría económica o en la psicología fue tardío pero al final decisivo porque hoy sabemos que los emprendedores son los que tienen una visión innovadora capaz de transformar la economía. Crear algo propio, realizar nuestras ideas y proyectos, desarrollar una oportunidad a veces a pesar de la escasez de recursos, forma parte del pequeño milagro impulsado por los emprendedores. Por este motivo, expertos como H. Stevenson, profesor en Harvard, han estudiado el liderazgo emprendedor caracterizándolo como un estilo directivo particular, y han intentado trasladarlo a la formación de personas y empresas.Las escuelas de negocios de más prestigio del mundo incorporan hoy programas y cursos para fomentar el espíritu emprendedor. Y la mayor parte de gobiernos desarrollan políticas que favorezcan la innovación y la creación de empresas. Sin embargo, hay países que no han conseguido hacer crecer el emprendimiento.